La costa de los niños perdidos

Sol, gracias a Sol, que nos invitó a disfrazarnos con muchos niños en la linda casa de Rachel, en Puerto Viejo de Limón.

Puerto Viejo fué nuestro último paradero en Costa Rica. En este mar le dijimos chau, nos vemos luego, con el corazón grande y a la vez hecho un puñito.

Qué rico se siente ese huequito que crece, el de no tener certeza sobre qué pasará mañana (ni hoy).

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