Pailitas

Salimos de Santa Marta hacia el departamento del Cesar (así sin tilde). Amanecimos aparcados en una finca ganadera, Finca Los Cocos. Un trío de campesinos, que sospechamos realmente era un trío, nos permitieron aparcar en esta finca, que ellos son los encargados de cuidar.  Lara se dedicó a los bautizos ilícitos, ya que con cada perro que comienza una amistad, lo nombra Cohen.  Cohen, con su mirada de Leonard Cohen, era nuestro perro labrador, y siempre lo extrañamos.

Después de ducharnos en un pasillo donde no había ducha, solo una pila gigante con agua y guacal, sumados sapos nocturnos y vacas somnolientas, dormimos en completa oscuridad, con uno que otro rayo iluminando de vez en cuando el cielo.  Al día siguiente con Teo y  su varicela, que nunca le robó sonrisa, y Lara siempre curiosa, vimos como ordeñaban las vacas, montaban los campesinos a caballo, jugamos con gatos, perros y gallinas y salimos bien desayunados a seguir la ruta.

Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca) Hasta el fin del mundo (y vuelta e'rosca)

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *